Acompañamiento en el duelo prenatal y perinatal

Perder a nuestro/a bebé que se estaba esperando o que recién había nacido es una experiencia impensablemente desgarradora.

 Hasta hace muy pocos años, continuaba la creencia popular de que no era para tanto y que lo mejor era tratar de olvidarlo rápido e incluso tener otro bebé cuanto antes .Hoy en día, cada vez somos más los y las profesionales capacitados que acompañamos en este momento tan triste y desolador. sabiendo que cada mamá y cada familia necesita transitarlo de una manera diferente, conforme a la situación de cada una.

 

Habla si tienes palabras más fuertes

que el silencio, de lo contrario,

guarda silencio (Eurípides)

Duelo Patológico

Se diferencia del «Duelo esperable» fundamentalmente en su intensidad y duración. Es frecuente la sintomatología ansioso depresiva que irá tomando diferentes formas y, con el paso del tiempo, se espera vaya remitiendo. Pero pueden darse casos en los que la sintomatología no disminuya y que la mujer o su pareja no sean capaces de retomar su actividad habitual y capacidad de disfrute ( Vale aclarar que es  subjetivo)

En otras circunstancias, puede ocurrir que sientas que te has recuperado extrañamente bien y rápido de la situación, pero al cabo de unos meses o al intentar tener otro/a hijo/a comiences a encontrarte mal, surjan dificultades para dormir, ansiedad, irascibilidad, sensibilidad… y te comiencen a inundar sentimientos de rabia, tristeza o impotencia. O tal vez sientas que estás como “anestesiada/o emocionalmente”, pero comiences a mostrar quejas somáticas. Como si tu cuerpo quisiera poder expresar todo el sufrimiento al que no estás pudiendo prestar atención y dar salida.

Embarazo tras una pérdida perinatal

Quedar embarazada después de haber sufrido una pérdida perinatal no es tarea sencilla. Se produce un torbellino de emociones difíciles de digerir pues se entremezclan ilusión y miedo, alegría y tristeza entre lo vivido y lo por vivir. Depende de como se haya podido elaborar el duelo, integrando la pérdida del bebé fallecido, determinará en gran medida cómo se viva el nuevo embarazo y la posibilidad de que el/la hijo/a que está por nacer pueda ocupar un lugar propio en la familia sin “sustituir” al fallecido.

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Interrupción voluntaria del embarazo

Cuando decides llevar a cabo una Interrupción Voluntaria del Embarazo, sueles tender a justificar racionalmente el aborto; en ese momento puede que pienses que es lo mejor que tienes a tu alcance, que no te queda otra salida, que son unas células… pero, internamente, es esperable, sentir una gran confusión y vacío difícil de explicar. A su vez, puede ir acompañado de culpa, ansiedad, dificultades para dormir, angustia, entre otros.

Estos sentimientos pueden pasar inadvertidos en un principio y tan sólo más tarde (por ejemplo al replantearte la maternidad  o al vivir un nacimiento cercano en la familia…) sea cuando aparezca un profundo malestar. O puede que ya desde el comienzo te sientas mal, con mucha culpa por la decisión tomada y sin poder pasar página de aquello que sucedió.

El SPA (Síndrome Post Aborto) describe un conjunto de síntomas que una mujer que ha abortado puede presentar:

    • Depresión o angustia intensa
    • Inseguridad
    • Autoestima devaluada
    • Ansiedad
    • Sentimiento de culpa
    • Ira
    • Vacío existencial
    • Autocastigo
    • Trastornos del sueño
    • Pensamientos o tendencias suicidas
    • Dificultad en las relaciones
    • Promiscuidad
    • Sentimientos de rechazo de su propio cuerpo
    • Miedo a la muerte o a quedar estéril
    • Uso de alcohol u otras drogas como vía de escape

Generalmente lo descrito suele ser silenciado y se vive en absoluta soledad. Por ello, si reconoces estar atravesando este síndrome, no dudes en pedir ayuda!!

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